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Esta es la ruta de animales traficados y maltratados en Barranquilla
Esta es la ruta de animales traficados y maltratados en Barranquilla

Esta es la ruta de animales traficados y maltratados en Barranquilla

Los centros de rehabilitación se encuentran fuera de la ciudad, donde reciben un caso por mes.

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Escenas como la de un caballo o un burro arrastrándose en la vía pública, como consecuencia de su agotamiento tras halar por varias calles una carreta con una carga, gatos y perros torturados, como los que fueron noticia en una sede del Sena, y aves encerradas, entre otros, lamentablemente hacen parte de una escena urbana que las autoridades no han podido controlar.

Incluso, hay una cierta confusión entre los organismos que deben hacerse responsables del proceso inicial, al momento de incautar especies, principalmente de la fauna silvestre, que son traficados ilegalmente, según reconocen las mismas instituciones.

Mientras que en Atlántico el encargado de recibir a los afectados es la Corporación Regional Autónoma (CRA), en el Distrito es Barranquilla Verde, autoridad ambiental que cumple con un proceso en estos casos, según explicó el subdirector de Gestión Ambiental, Fabián Herazo.

“Una vez recibimos el reporte por cualquier motivo, hacemos la visita correspondiente y lo incautamos, ya sea a través de nuestros funcionarios o de la Policía Ambiental. Son llevados a la entidad para su respectiva valoración si puede ser liberado o no están las condiciones óptimas y luego se traslada a un sitio autorizado que pertenece a la red Amigos de la Fauna”, dijo el funcionario.

De acuerdo con Herazo, quienes tengan la posibilidad de ser liberados, se trasladan a ciertos sectores de la ciudad que reúnan los requisitos para la liberación, como el puente Pumarejo, para especies de babillas, boas y culebras; y el sector de Las Flores, donde se hacen liberaciones de aves.

Barranquilla Verde recibe, en la mayoría de los casos, a canarios, cotorras, guacamayas, estas últimas cuando se hacen operativos en el mercado de granos, en el caso de las aves; y, en temporada de lluvias, son atendidos caso de boas en suelo seco, a veces capturadas o reportados por la ciudadanía.

En el caso de los animales domésticos, “no es competencia nuestra. Sin embargo, hemos adelantado jornadas de alimentación para perros y gatos con la primera dama. Para la incautación, Salud Pública tiene la competencia junto con la Policía Ambiental”, aseguró Herazo, quien destacó que esta entidad les brinda cuidado y mantenimiento.

Policía Ambiental hace aclaraciones

Ante las versiones de ese proceso, el capitán de la Policía Ambiental, Yazar Bitar, aclaró que esta institución no es competente en el tratamiento de los animales incautados o en estado de abandono, sino solo hace la labor de acompañamiento.

“Me parece irresponsable de algunos funcionarios de la Secretaría de Gobierno o de la Secretaría de Salud que cualquier cosa ya es de la Policía Ambiental y no. El tratamiento de animales domésticos es competencia de ellos, quienes tienen que solucionar y atender en primera instancia los requerimientos”, dijo el capitán Bitar.

El oficial lamentó que Barranquilla aún no tenga un centro de bienestar animal, cuyo tema se ha manejado en las mesas ambientales, según indicó, pero la solicitud no ha hecho eco. De hecho, el espacio donde envía a los animales que necesitan rehabilitación no está en la ciudad.

Los centros de rehabilitación

En el caso de Barranquilla, los afectados son enviados a un centro de rehabilitación, ubicado en Santa Verónica (Atlántico), que pertenece a la red Amigos de la Fauna, a la cual también está certificado por la CRA el Solar de Mao, localizado en Galapa, que esta semana recibió un ñeque.

Según Iván Acevedo, director de la granja que también recibe animales domésticos, al parecer el ñeque era tratado como mascota en una vivienda donde le daban la comida muy picada y estos animales no tienen el mismo desarrollo de los que están en su hábitat natural.

“Está en una jaula de cuarentena, donde debe permanecer por lo menos siete días para verificar cuál es su estado, ya que puede tener una bacteria, virus, o no está desparasitado. Una vez no tenga ningún síntoma, lo ingresamos a su hábitat”, manifestó Acevedo.

Es un área especial donde también están los saínos y las guartinajas. En total son 150 metros cuadrados dispuestos para recibir a estos animales. Son 22 los que llegan con estas condiciones, en promedio uno por cada mes. Casi siempre guacamayas, a las que se les acondiciona el lugar, simulando un bosque seco tropical. También llegan venados y tigrillos.

En el Zoológico

El espacio más cercano del que se puede hablar en Barranquilla para estos casos es en el Zoológico, aunque son casos especiales, debido a sus limitaciones de infraestructura, que ya tienen organizados grupos sociales de animales y que, si llegan acá, es porque su estado de salud lo permite.

“Cuando entran al Zoo, los animales son valorados para ver si se pueden integrar, pasan por un proceso de adaptación y luego pasan a espacios con elementos importantes. Por ejemplo, si son acuáticos, entonces van a tener una piscina. Se requiere de un trato especial”, explicó el Jefe de Biología, Christian Olaciregui, quien recomendó no comprar animales.

En el Zoológico de Barranquilla se reciben bajo estas condiciones ocasionalmente, cada dos meses. Este año, ante el cierre del lugar por la pandemia, solo se ha reportado el acceso de una pareja de alcaravanes.

Si bien hay una ruta para recuperar y salvaguardar a estas especies de animales domésticos y silvestres, el mejor camino para ellos es la libertad en sus hábitats naturales, donde siempre serán felices.

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