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Revocatorias: ¿la revancha de los perdedores?
Revocatorias: ¿la revancha de los perdedores?

Revocatorias: ¿la revancha de los perdedores?

La Registraduría informó que se han inscrito 28 iniciativas de revocatoria en contra de alcaldes.

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Al filo de la medianoche del pasado 31 de diciembre, millones de colombianos se recogían en la intimidad con sus familias para celebrar que el 2020 ya era historia. Terminó un año difícil debido a la pandemia del covid-19 y todos rogaron para que el 2021 fuera un año menos complicado.

Pero en 27 municipios del país, miembros de diferentes grupos políticos tenían un motivo más para celebrar: el final de las doce campanadas marcó también el fin del plazo de un año que establece la ley para iniciar un proceso de revocatoria en contra de los alcaldes que se posesionaron de sus cargos el primero de enero de 2020.

Ellos mismos han reconocido ante los diferentes medios de comunicación, como cuando Nidia Esperanza Márquez, la mujer que inscribió el primer comité por la revocatoria de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, le dijo a la prensa que tuvo que esperar porque “desde el principio” sabía que había que revocarla. Es decir, sin que la mandataria alcanzara siquiera a gobernar.

De ese talante son las 28 iniciativas para revocar, entre otros, a los alcaldes Daniel Quintero, de Medellín; William Dau, de Cartagena; Juan Carlos Cárdenas, de Bucaramanga y Jairo Yáñez, de Cúcuta, así como a los de otros 22 municipios.

La mayoría de ellas, como la iniciativa de la señora Márquez denominada ‘Recuperemos nuestra Santa Fe, sin vías de hecho, por el camino de la institucionalidad, es decir revocar el mandato de la alcaldesa mayor de Bogotá, Claudia López’, se están moviendo en redes sociales desde antes de que hubieran pasado, al menos, seis meses desde que los alcaldes comenzaron a ejercer el mandato que les entregaron las mayorías en las urnas.

Y las hay para todos los gustos: desde las mesiánicas, al estilo de ‘El pacto por Medellín te salvará: porque te amamos te vamos a recuperar’ o ‘Rescatemos a Tulúa’; pasando por las que parecen inspiradas en unos nuevos comicios para alcalde como ‘Morales, el cambio es ahora’, ‘Un Bojayá para todos’, ‘Firme por un mejor Quibdó’ o ‘Unidos por Sabanalarga’; hasta las que utilizan un lenguaje más duro y menos conciliador como la de Cúcuta: ‘Que se va, se va, póngale la firma’ o la de Bucaramanga: ‘Sáquele roja al traidor’.

“Es un berrinche electoral propio de los malos perdedores que ardidos por la derrota que sufrieron en octubre de 2019 no aceptan que otras personas ocupen los cargos de mandatarios a los cuales ellos o sus jefes políticos aspiraban”, dijo Jairo Libreros, analista político y docente en la Escuela de Gobierno de la Universidad Externado de Colombia.

Para Libreros, nadie puede ocultar la legitimidad que tiene la figura de la revocatoria. Es de origen constitucional y está debidamente reglamentada, “pero la gran mayoría de proyectos de revocatoria que hemos conocido en el país, no tienen sustento alguno. Ninguno de esos municipios está pasando por una crisis que obedezca a la falta de cumplimiento del programa que presentaron los alcaldes para hacerse elegir o a una situación generalizada de descontento popular frente a la administración. Y si existe descontento popular solo hay un causante: el coronavirus”.

Patricia Muñoz Yi, directora de maestrías y especializaciones de la facultad de Ciencia Política de la Universidad Javeriana, afirma que la revocatoria es un mecanismo de participación que busca recoger, interpretar, pero también buscar mayor incidencia en la inconformidad de los ciudadanos frente al cumplimiento del programa de Gobierno que los alcaldes presentaron en su momento al inscribir su candidatura.

De acuerdo con la docente, estos numerosos intentos de revocatoria que estamos viendo en el 2021, reúnen un malestar por la difícil situación económica y social producto de la pandemia, pero en mayor medida lo que reflejan es el uso de este mecanismo de participación como un arma política, como una estrategia política.

“Es un año en el que hay inconformidad ciudadana, hay malestar, problemas económicos, sociales, que ameritan un proceso de recuperación nacional y por supuesto de los entes territoriales, municipios y departamentos, producto de la pandemia. Pero también reflejan, en buena parte, la búsqueda de una oportunidad para cesar del ejercicio del cargo o para debilitar en el ejercicio del cargo a los ya elegidos”, dijo Muñoz Yi.

¿Descontento ciudadano?

Para Libreros, la frase que inspira el actuar de ciertas personalidades en estos casos es: “como usted me venció legítimamente en las urnas, ahora yo no lo voy a dejar gobernar”. Según el analista se trata de una sinrazón, “es en cierta medida una posición autoritaria, que muestra realmente cuáles son las intenciones de esos personajes al momento de utilizar los mecanismos de la democracia”.

Y aunque en varias de las convocatorias es evidente que están impulsadas por miembros de los partidos de candidatos perdedores o por cercanos colaboradores o personas que aspiraban a un cargo de elección popular y no alcanzaron a llegar, los jefes políticos de las colectividades han insistido en tomar distancia.

Los excandidatos a las alcaldías de Bogotá y Medellín, Miguel Uribe Turbay y Alfredo Ramos, así como su jefe político, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, han tratado de tomar distancia de los movimientos de revocatoria en esas ciudades.

Sin embargo, quienes lideran en la capital de Antioquia el movimiento para la revocatoria de Daniel Quintero son Andrés Rodríguez, un empresario cercano al Centro Democrático (CD) que asegura en su perfil de Twitter: “Yo vendí todas las máquinas para construir el proyecto!”, al referirse a un tema sobre  Hidroituango, precisamente el que causa mayor controversia con Quintero, por la decisión del Alcalde de demandar a los constructores del proyecto.

“No es que nosotros queramos re-editar las elecciones porque somos malos perdedores como usted dice. Lo que pasa, es que los MALOS GANADORES sí existen y usted es el mejor ejemplo. Nos vemos el lunes en “la cosa esa”, escribió Rodríguez en su cuenta de Twitter al responder un mensaje del alcalde Quintero que señala que los organizadores de la revocatoria buscan re-editar las elecciones de 2019, que ellos perdieron.

Este lunes a las 10 de la mañana se realizará la audiencia en la que el comité que impulsa la revocatoria expondrá las razones por las que cree que se debe revocar al mandatario y el alcalde Quintero, quien dijo que asistirá, además de un grupo de personas que se inscribió para defender su gestión, también podrán hablar.

Otra de las cabezas visibles del proceso es Jorge Alejandro Posada Jaramillo, que hasta el final del gobierno de Federico Gutiérrez, predecesor de Quintero, aparecía como contratista de la Fundación Empresas Públicas de Medellín (EPM). Posada trabajó con Sergio Fajardo y fue edil del Centro Democrático pero renunció para trabajar con EPM.

Y está también Julio González Villa, quien aspiró al Concejo de Medellín y a la Asamblea de Antioquia por el Centro Democrático pero en ambas oportunidades perdió. González Villa es un hombre cercano a Alfredo Ramos también del CD, quien perdió las elecciones con Quintero.

González Villa constantemente reproduce en su cuenta de Twitter los mensajes de Ramos contra Quintero, donde además tiene mensajes como: “La revocatoria la llevaremos a cabo contigo, sin ti o contra ti; xq Medellín sí nos pertenece!”.

En Bogotá

La capital del país no es la excepción. Aparte de la mencionada señora Márquez, quien además reconoció ante un medio de comunicación que impulsó una revocatoria contra el entonces alcalde Enrique Peñalosa solo para bloquear la otra iniciativa ciudadana que buscaba evaluar su gestión, existe otro comité para revocar a la alcaldesa, Claudia López, del Partido Alianza Verde. Dicho comité está liderado por Fernando Orjuela Galeano y José Miguel Santamaría Uribe.

Desde su cuenta de Twitter, Orjuela, un ganadero y arquitecto que cree con firmeza que a Trump le robaron las elecciones y que Biden será nefasto para Estados Unidos, escribe duros trinos contra la alcaldesa López.

“@ClaudiaLopez es el reflejo de CHAVEZ y de MADURO, todo lo que toca lo ACABA. Ustedes quieren eso para #BOGOTA?”.

Y plantea temas como: “Nunca el Presidente @IVANDUQUE debió haber delegado en los #ALCALDES (en su gran mayoría ignorantes) el manejo de la PANDEMIA. Solo #HAMBRE, #DESEMPLEO y #QUIEBRAS han dejado las #CUARENTENAS Lo dijimos desde marzo del 2020”.

José Miguel Santamaría Uribe, otro excandidato al Senado por el Centro Democrático, hace parte del comité ‘Movimiento Ciudadano #REVOCATORIACLAUDIALOPEZ’.

Santamaría Uribe, que desde su cuenta de Twitter reenvía mensajes de Miguel Uribe Turbay, perdedor en las elecciones frente a Claudia López y de quien se sabe que integrará la lista al Senado por el CD en 2022, considera que los comentarios acerca de la inconveniencia de la revocatoria en tiempos de pandemia son sesgados porque, como lo dijo en un tuit, “¿qué tal no cambiar a un mal chofer de bus en un viaje por qué hay muchas curvas y precipicios?”.

En Bucaramanga

Parece ser que para la mayoría de los habitantes de Bucaramanga está claro que el exalcalde Rodolfo Hernández está detrás del movimiento que impulsa la revocatoria del alcalde Juan Carlos Cárdenas.

La iniciativa ‘Sáquele la roja al traidor’ y la conformación de comité, compuesto por varios exfuncionarios de Hernández, daría cuenta de ello. “Es un acto de venganza de Rodolfo porque pretendía seguir siendo el alcalde en la sombra. Es pura mezquindad política”, dice Julio Acelas, historiador de la Universidad Industrial de Santander, con Maestría en estudios políticos de la Universidad Nacional.

“El tema de la revocatoria no aplica. La promueve Rodolfo, después de recomendarlo, escogerlo a dedo y desde el día uno empezó a criticarlo porque rápidamente tuvo independencia frente a él. Dejó afuera funcionarios de la Alcaldía anterior y eso molestó a Rodolfo Hernández que la promueve por interpuesta persona”, afirmó Acelas.

Sin embargo, es el exconcejal del partido Opción Ciudadana Pedro Nilson Amaya, quien aparece como el vocero del comité que busca la revocatoria de Cárdenas.

“Desde el 01/01/20 se han quejado del gobierno Cárdenas, “que ha sido el peor de la historia”, “va a acabar con la ciudad”, etc. Pero se les habla de revocatoria y se indignan, de populista no me bajan, así son, conformistas, se quejan echados en la cama y no hacen nada por solucionar”, dice Amaya en su cuenta de Twitter.

Es decir, según su versión, que la inconformidad con Cárdenas habría comenzado el mismo día de su posesión. Casi tan rápido como la de la señora Márquez con Claudia López en Bogotá.

En Cúcuta

El alcalde de Cúcuta, Jairo Tomás Yáñez Rodríguez, de la Alianza Verde se enfrenta a un comité de revocatoria que apuesta por que se va o se va. Dicho comité está liderado por el excandidato al Concejo Miguel Galindo y el abogado Jaime Vásquez Giraldo que aparece como veedor ciudadano.

Ambos juristas tienen vínculos con el partido Opción Ciudadana, una organización política que maneja el exalcalde de esa ciudad Ramiro Suárez Corzo, condenado a 27 años de prisión por homicidio y por vínculos con paramilitares.

Suárez Corzo recibió el 27 de julio del año pasado el beneficio de casa por cárcel y muchas personas en Cúcuta aseguran que los hilos de la revocatoria pasan por su vivienda. A pesar de ello los promotores de la revocatoria lo niegan.

El analista Jairo Libreros asegura que los líderes políticos recularon como figuras políticas responsables de las revocatorias por un motivo muy claro: porque mal que bien entendieron que es un ejercicio que les puede traer consecuencias negativas en su trasegar político en un año en el que empieza la campaña presidencial del 2022.

“Este año va a ser muy difícil, vamos a estar confinados, con problemas económicos, con problemas fiscales, y la política va a ser muy difícil. Si se embarcan en ese tipo de revocatorias van a enviar un mensaje equivocado. Ellos recularon por oportunismo político, pero dejaron a sus segundos, a sus terceros o sus cuartos, a cargo de ese desgaste”, dijo Libreros.

La pandemia

Este lunes se realizarán las audiencias dentro de los procesos de revocatoria del Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, a las 10 de la mañana y de Claudia López, a las 2 de la tarde. Casualmente, en las redes de los promotores de una y otra iniciativas se intercambian felicitaciones por los procesos en las que invitan a la “gente inteligente” y con “sentido de pertenencia” a participar.

Entre los principales argumentos de quienes están a favor de las revocatorias en los 27 municipios está el mal manejo que, según ellos, los alcaldes han hecho del tema de la pandemia. Pero los expertos consideran que es precisamente esta inédita crisis de la humanidad la que hace que las revocatorias sean cuestionables en este momento.

“Se está evitando que la gente se reúna en bares y restaurantes y ahora unos promotores en todo el país van a hacer que la gente salga y se reúna en torno a unos procesos de votación. Eso va a ser un problema. Primero por el costo mismo del proceso de revocatoria en un momento en el que los recursos deben priorizarse a atender la pandemia, y segundo, el costo frente a los contagios. La pandemia no sé si se le atravesó a la revocatoria o la revocatoria a la pandemia”, dice el exmagistrado del Consejo Nacional Electoral, Guillermo Mejía.

ADN intentó que el registrador nacional del Estado Civil, Alexander Vega, informara sobre el posible costo de 28 procesos de revocatoria en igual número de municipios, pero al momento de la publicación de este artículo el funcionario no había respondido.

Se calcula, sin embargo, que son recursos cuantiosos que podrían duplicarse en caso de que las revocatorias triunfen, toda vez que se tendrían que organizar unas nuevas elecciones para definir a los mandatarios revocados.

“Sabemos que la democracia es importante, valiosa, necesaria, que la democracia cuesta, pero estamos atravesando a nivel global una emergencia de salud pública que primero demanda atención en inversión de equipos, dotación de un mayor número de Unidades de Cuidados Intensivos y mejor remuneración a todo el personal de la salud, todo lo que ha visibilizado la pandemia y que demanda primero un gasto enorme en el campo de la salud pública, pero luego demanda un mayor gasto en el tema de la recuperación social y económica que el país y todos los países van a necesitar después de esto debido a las pérdidas generadas por la pandemia”, asegura Patricia Muñoz Yi.

Para la docente, la pandemia es una situación excepcional, atípica, que nos cambia el ritmo normal de la vida, y los procesos democráticos no pueden ser la excepción, hacen parte de ese ritmo normal de la vida y tenemos que establecer prioridades.

“Hay que evaluar muy bien todo lo que el alcalde debió hacer y lo que hizo de acuerdo con la amenaza, la intensidad y la forma como se presentó la pandemia en su municipio. Hay unos intereses generales que en estos momentos prevalecen, el interés de la vida, por ejemplo, porque la vacunación llegue y luego lo que implica la vacunación para que todos los ciudadanos puedan acceder de manera masiva, acelerada y eficaz para evitar la pérdida de vidas humanas. Es decir, todo el marco de la pandemia ha puesto a los gobernantes en unos marcos excepcionales y hablar hoy de revocatoria al mandato puede generar una serie de inquietudes e inconformidades ciudadanas”, dijo Muñoz Yi.

Para Libreros los costos de transacción de atender la revocatoria y los costos de oportunidad en materia de salud son incalculables. De un lado, porque distrae la atención de los temas prioritarios y estratégicos de los mandatarios, y del otro lado, porque los mandatarios terminan con un ojo puesto en la solución de los problemas de la ciudad, incluida la pandemia, y con el otro ojo tratando de que no los tumben o los saquen de sus cargos a punta de sombrerazos. Es una de las situaciones más paradójicas que puede traer la democracia.

“La figura de la revocatoria es importante, hay que mantenerla, pero creo que hemos fallado en las barreras para evitar que se utilice como un arma de venganza por cuenta de una derrota electoral”, afirmó Libreros.

De acuerdo con Julio Acelas, la pandemia debe servir como un referente para hacer el balance porque muchos mandatarios no han ni siquiera empezado a trabajar en su plan de desarrollo.

“La pandemia obligó a priorizar algunas áreas, las prioridades y la agenda cambiaron radicalmente. Conocimos estilos, el talante de los gobernantes, pero no podemos evaluar si cumplieron o no con el plan de Gobierno que inscribieron porque seguro que no alcanzaron a ejecutarlo”, afirmó.

Los analistas coinciden en que los alcaldes no han podido seguir al pie de la letra lo que consagraron en su programa de Gobierno y en su plan de Desarrollo. “Varios de ellos hicieron su mejor esfuerzo por dar cumplimiento a estos programas pero la pandemia ha sido una situación atípica que los ha llevado a invertir recursos en las tareas de atención a la sociedad, que los ha limitado en el cumplimiento de algunos de los programas establecidos y en otros casos, les ha impedido dar cumplimiento a lo consagrado tanto en el programa de gobierno como en el plan de desarrollo.

“Lo que se vislumbra es un acto quizás de oportunidad, quizás de aprovechamiento de las circunstancias para poder revocar o debilitar a los mandatarios en ejercicio”, concluyó Muñoz Yi.

Lo delicado de la situación es que puede derivar en lo que Libreros denomina un proceso de radicalización de la sociedad. “Es decir, en una sociedad que ya está polarizada, radicalizar posiciones conduce a lo que ocurrió en Estados Unidos con Donald Trump, que a través de mentiras llevó al país a la radicalización, con efectos negativos para él, para las instituciones políticas y para los ciudadanos. En ese escenario todos perdemos”.

Estos son los municipios donde se solicitan revocatorias:

Morales, San Fernando y Cartagena, en Bolívar.

Ocaña y Cúcuta, en Norte de Santander.

Bucaramanga y Cabrera, en Santander.

Bogotá.

Medellín.

Manizales.

Aguachica, San Alberto y Valledupar, en Cesar.

Jamundí, El Cerrito, Tuluá y Candelaria, en Valle del Cauca.

 Bojayá y Quibdó, en Chocó.

El Piñón y Plato, en Magdalena.

Valparaiso, en Caquetá.

Piojo y Sabanalarga, en Atlántico.

Susa, en Cundinamarca.

Tolú, en Sucre.

Garzón, en Huila.

El dato

Para garantizar el derecho de información y defensa, el Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional del Estado Civil, atendiendo la orden de la Corte Constitucional expidieron la Resolución 4073 de 2020, para reglamentar la realización de audiencias públicas, en las que participarán los promotores de la iniciativa, y los alcaldes o gobernadores sobre quienes recae la solicitud. Las partes presentarán sus argumentos a favor o en contra del mecanismo.

En caso de que la iniciativa cumpla con los requisitos de ley, y tras la realización de estas audiencias, el Consejo Nacional Electoral comunicará a la Registraduría Nacional del Estado Civil sobre el desarrollo de la misma, para que se proceda a la expedición de la resolución de inscripción del comité promotor y con la entrega del formulario de recolección de firmas.

Para que la solicitud sea admitida, los promotores de la iniciativa deben presentar un número de firmas equivalente a por lo menos el 30% de los votos que haya obtenido el mandatario en su elección.

La revocatoria será aprobada si se pronuncia a su favor la mitad más uno de los ciudadanos que voten en la convocatoria, siempre y cuando el número de sufragios no sea inferior al 40% de la votación válida registrada en la elección del mandatario.

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