Jueves 2 de octubre de 2014

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'Ay mariquita', dos palabras que sembraron debate sobre radio juvenil

- | 01/11/12
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La radio comercial le apunta a los éxitos, pero, ¿cuál es el criterio que se utiliza para programar la música?
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A raíz de la polémica que generó esta sección radial, el país empezó a cuestionar sus contenidos.

‘Ay mariquita’ fue el nombre que se le dio a una sección de la emisora ‘Los 40 principales’, que consistía en que los oyentes llamaran a “denunciar” conductas homosexuales entre sus conocidos. (La radio juvenil, en el ojo del huracán).

“Ay mariquita un amigo que se depila las cejas y después se las pinta”; “Ay mariquita mi amigo que me acaba de decir: ya vengo, necesito un retoque”, o “Ay mariquita un amigo que se encrespa las pestañas”, eran algunas de las frases que se leían al aire y que eran enviadas a través de Twitter o por medio de una llamada telefónica.

Muchas veces las acusaciones sobrepasaban el plano de la homosexualidad y apuntaban a hacer una crítica de cualquier otra conducta: “Ay mariquita es mi hermano que siempre se acuerda de su ex y se pone a llorar”. En ocasiones, las “denuncias” incluían nombres propios. (El columnista de EL TIEMPO Ricardo Silva habla del tema).

Aunque la iniciativa tuvo una muy buena acogida en las redes sociales, fue precisamente allí donde empezaron a surgir críticas a esta propuesta, a la que se le atribuían tintes homofóbicos.

Las críticas fueron aumentando hasta que la organización Colombia Diversa, que trabaja por los derechos de las personas LGBT, se pronunció al respecto y expresó su rechazo. (Jeiminson Ochoa: entre las críticas y el éxito en la sintonía).

El descontento de la opinión pública fue creciendo y la emisora terminó pidiendo disculpas. Aseguró que lamentaba lo sucedido y que el objetivo de dicha sección no era fomentar la discriminación.

A pesar de ello, esta polémica sentó un importante precedente y sembró una duda en la sociedad: ¿qué tipo de contenidos se están produciendo en los programas radiales orientados a los jóvenes?, y ¿hasta qué punto sobrepasan los límites de la ética periodística?(Emisoras sí pueden ser sancionadas por violación al código de infancia).

Otros programas con formatos diferentes pero que también podrían hacer que los oyentes se sientan irrespetados están en el ojo del huracán. Tal es el caso, por ejemplo, de la sección ‘Los caza infieles’, que hace parte de ‘El cartel’, de la emisora ‘La Mega’. (Programas polémicos en la radio juvenil / Infografía).

Esta sección consiste en que los oyentes llaman a contar anécdotas de su vida personal relacionadas con la infidelidad. Pero lo que podría resultar escandaloso no es el tema en sí, sino el trato de los locutores hacia quienes llaman, pues en ocasiones adoptan una actitud que raya con el insulto, al utilizar términos como “estúpida” o “idiota”.

Otra sección que podría despertar resquemor es ‘El idiota de la semana’, del programa ‘El gallo’, de ‘Radioactiva’, que consiste en que los oyentes escriben anécdotas en las que quedaron en ridículo, y la persona que haya sido más “idiota” recibe un premio. Los locutores se burlan de forma vehemente de quienes escriben, pero no dan su nombre. (Sexo, sexo y más sexo; ¿debe haber regulación o aurorregulación?)

Como estas son muchas las secciones o programas que pueden generar críticas por parte de un sector de la audiencia. En general, la molestia radica en que las emisoras, en su intento por captar y divertir a su público pueden terminar irrespetándolo. Claro ejemplo de ello fue cuando el pasado jueves 12 de julio uno de los locutores de la emisora ‘Olímpica’ hizo el siguiente chiste: “Una mujer fue abusada sexualmente y cuando le preguntan: ¿quiere usted denunciar a su agresor? Ella contesta: No, quiero reconstruir los hechos".

Esta broma despertó la indignación de la Fundación Casa de la Mujer, que creó la campaña ‘Si expresas violencia, prefiero cambiar de frecuencia’, pues consideró que el chiste era una burla a las mujeres que han sido víctimas de violencia sexual.

Ante esto, en su momento la emisora dijo que estaba dispuesta a obrar en beneficio de la comunidad, asumir las responsabilidades y corregir esa conducta.

Lo cierto es que contenidos de este tipo generan rechazo entre muchos académicos, que los consideran de escasa calidad; y también entre fundaciones como Sueño por Colombia y Redpapaz, que se muestran preocupadas respecto a la forma en la que están siendo educadas –pues creen que los medios de comunicación tienen también este deber- las nuevas generaciones. (Muchos programas podrían estar basados en premisas erradas).

Dos posiciones claras parecen encontrarse en este punto. Por un lado están las emisoras y los jóvenes que las escuchan, que buscan divertir y divertirse, y que apuntan a que los contenidos, por banales que parezcan, encierran problemáticas más profundas y reflejan la forma de hablar y de vivir de los jóvenes de hoy en día. Además, argumentan que es válido transmitir cualquier contenido, pues en el país hay libertad de expresión. (La radio juvenil, ¿desparpajada o conservadora).

Del otro lado, en cambio, está la academia, los padres y otro grupo de jóvenes que consideran que los medios de comunicación además del derecho a informar tienen el deber de contribuir a la sociedad con contenidos que eduquen y que toquen temas que inviten a pensar y no únicamente a juzgar.

Para comprender un poco mejor este debate diarioadn.co se embarcó en un especial multimedia en el que muestra las diferentes caras de este fenómeno. Bienvenidos.

REDACCIÓN DIARIOADN.CO

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