Martes 2 de septiembre de 2014

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Perros potencialmente peligrosos, ¿negocio o amenaza?

- | 22/07/13
Perros potencialmente peligrosos
La ley colombiana prohíbe la importación y reproducción de especies de perros consideradas como potencialmente peligrosas.
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La ley prohibe su reproducción, pero aún hay peleas y ataques. Aprenda qué hacer en esos casos.

Estrés, malas prácticas de manejo y crianza, así como confrontaciones, son las causas más comunes de ataques de mascotas en el país.

Los expertos son contundentes al asegurar que aunque hay razas consideradas potencialmente peligrosas, la actitud del animal frente a otros animales o incluso frente a las personas dependerá de cómo fueron criados.

Juliana Calle, veterinaria del centro VIPet y especialista en etología, explica que esta clasificación está relacionada con el origen de la especie, es decir, el propósito para el que fueron concebidos.

"Hay perros que fueron criados para arrear el ganado mientras que otros fueron criados para la pelea", dice Calle, y agrega que esa clasificación también tiene que ver con el tamaño del animal.

"Difícilmente un perro que pese 5 kilos será considerado amenaza, pero uno de 35 o 40 kilos sí puede llegar a considerarse potencialmente peligroso". (Lee sobre la ley que debe regular la tenencia de perros peligrosos)

Teniendo en cuenta esas variables, desde 2002 en Colombia rige la ley 746 que contempla medidas especiales para la tenencia de mascotas e incluso prohíbe la crianzas de algunas especies, dado su “alto nivel de peligrosidad”.

Se prohíbe la importación de ejemplares caninos de las razas Staffordshire terrier, American Staffordshire terrier, Pit Bull Terrier, American Pit Bull Terrier, o de caninos producto de cruces o híbridos de estas razas, así como el establecimiento de centros de crianza de esta clase de ejemplares caninos en el territorio nacional”, reza el artículo 108E de la citada ley.

Sin embargo, la realidad está muy lejos de esa ley. “Hay cría indiscriminada de esas especies para prácticas como las de peleas o incluso para la defensa personal”, explica Juliana Calle.

Criados para agredir

Camilo Acevedo tuvo su primera mascota a los 12 años: un Pitbull que le regaló un familiar cercano que, además, estaba envuelto en el mundo de las peleas de perros, prohibidas y sancionadas por la ley colombiana.

Como era de esperarse, la llegada del perro también significó la entrada de Camilo en el mundo de las peleas ilegales, del cual salió hace poco menos de cinco años, por razones que prefiere no contar.

Yo iba a peleas con los perros. Eran como fiestas, casi rituales en lotes alejados de la ciudad o en fincas que prestaban los ‘duros’”, cuenta. Con las primeras peleas, ganó más dinero del que había visto, por lo que le pareció un negocio interesante, aunque nunca lo consideró fácil.

“Tiene muchas complicaciones. Uno se gasta entre 300 y 400 mil pesos mensuales en cuidados del animal, incluyendo veterinaria, comida, curaciones después de las peleas y suplementos”. Sin embargo, las ganancias -cuando había triunfo- las contaba en cifras de seis dígitos.

El cuidado de los perros incluía suplementos vitamínicos, hormonas y, en casos extremos, drogas como cocaína y anfetaminas para sobre estimular al animal. Días antes de la pelea, además, le restringían la alimentación, lo encerraban en lugares oscuros y lo estimulaban con ‘cebos’ vivos; es decir, animales fáciles de matar para acrecentar el espíritu agresivo.

Pocos de los animales destinados a peleas viven muchos años y casi todos, como la última mascota de Camilo, terminan en manos de las autoridades que, ante la imposibilidad de resocializarlos, los someten a eutanasia.

Ni tan peligrosos

Aunque hay razas consideradas potencialmente peligrosas como American Staffordshire terrier, Bullmastiff, Dóberman, Dogo argentino, Dogo de Burdeos, Fila brasileiro, Mastín napolitano, Pitbull Terrier, American Pitbull Terrier, Presa canario, Rottweiler, Staffordshire terrier y Tosa japonés; Juliana Calle asegura que la mayoría de casos que ha tratado corresponden a razas no incluidas en la lista de potencialmente peligrosas. (Mira una galería de fotos de las razas consideradas como peligrosas)

“He conocido casos de, por ejemplo, Golden retriever muy agresivos o perros pequeños poco sociables”. Agrega que estos comportamientos son producto del “mal manejo o inadecuado aprendizaje”.

La agresividad se puede remediar con terapia de comportamiento, aunque cada ataque hace más complicado el pronóstico. “Cuando el perro ya aprendió a morder entendió que mordiendo puede evitar un estímulo indeseado”, asegura la experta..

Los tratamientos varían de acuerdo al dueño, a la raza del perro y al tipo de agresividad que presentan. “Hay más de 15 tipos de agresividad. La más común es la maternal, cuando la perra tiene cachorros y se pone a la defensiva y más complicada es la idiopática, que no se sabe qué la produce y no tiene cura”, dice Calle.

¿Qué hacer en caso de ataque?

Juliana Calle asegura que quienes tengan perros deben asegurarse de que tenga buena socialización desde cachorros; esto es, que tengan contacto con otros perros, con bebés, mujeres y niños. Eso asegura que tengan un comportamiento adecuado al crecer.

“Si la persona tiene el perro para su protección, él asume una actitud defensiva y no aprende a discernir qué es bueno o malo. Entonces tiende a generalizar y considera como amenaza cualquier estímulo”, agrega.

En caso de ataque, la veterinaria recomienda evitar el contacto directo con el animal, no gritar ni salir corriendo, no ponerse ansioso y mucho menos pegarle.

“Lo mejor es quedarse quieto, así el perro pierde el interés. Si se tiene la fuerza para dominar al animal, se puede hacerlo, si no lo mejor es quedarse inmóvil, ponerse las manos en la cara para proteger esa zona y el cuello, y ubicarse en posición fetal para prevenir un ataque abdominal”. Tampoco se debe gritar, pues ese es un comportamiento típico de presa o amenaza, que termina por estimular más al perro.

Algunos números

Entre enero y julio de 2013, 1.635 personas fueron víctimas de ataques de animales potencialmente transmisores de rabia solamente en Medellín, esto incluye perros y gatos, según los reportes de la Secretaría de Salud de ese municipio.

Esas cifras muestran un leve incremento frente al año anterior, cuando se registraron 3.016 casos entre enero y diciembre. Sin embargo, no hay precisión sobre la gravedad de los ataques o las razas responsables.

REDACCIÓN DIARIOADN.CO

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