Viernes 19 de diciembre de 2014
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En Chile clasificaron la infidelidad por categorías

- | 11/08/12
Infidelidad
Hay infieles que lo hacen por 'alevosía', mientras que otros aprovechan oportunidades precisas como un viaje o un reencuentro
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La discreción y la 'predisposición' definen los tipos de infieles. ¿En qué categoría está usted?

Dos categorías y una larga lista de subcategorías que clasifican a los infieles fueron definidas en Chile, donde la periodista y psicóloga Patricia Collyer se dio a la tarea de analizar casos históricos y dramáticos de engaños amorosos.

Aunque la autora reconoce que “no es posible establecer una ‘psicología de la infidelidad’” que explique este fenómeno de manera universal, sí es posible ver cómo la cultura popular enfrenta el tema con ingenio, “asumiendo que es parte de la naturaleza humana”.

De acuerdo con la clasificación, uno de los más comunes es el tipo de ‘infieles –fieles’, a los que  Collyer define como ‘víctimas’ de las tentaciones, pero sin  predisposición constante al engaño. Entre ellos hay varias subcategorías:

  • Infiel ocasional: “Aquel que comete infidelidad solo cuando decide, en forma voluntaria, responder a estímulos puntuales de tentación”.
     
  • Oportunista: No anda buscando ‘la maldad’, pero si la encuentra, la toma. Cree que “la ocasión hace al ladrón”. El ejemplo más común en esta categoría es el de aquellos que viajan durante un corto período por trabajo o estudio y al encontrarse lejos, libres y con personas que ofrecen una ‘canita al aire’, ceden.
     
  • Asignatura pendiente: Es ese que, por los azares de la vida, se encuentra con una persona de su pasado que siempre le gustó, pero con la que nunca pasó nada. En esos casos aprovecha la oportunidad, aunque esté comprometido, y recurre al argumento de que ‘es ahora o nunca’.
     
  • Bulímico: Aquella persona que es fiel por un período prolongado de tiempo con su pareja hasta que, por cualquier razón, le da un ‘ataque’ de infidelidad y se mete con varias personas a la vez, sin abandonar su compromiso.
     
  • Infiel de las grandes ocasiones: Es el que aprovecha eventos especiales como aniversarios, cumpleaños o año nuevo para ser infiel. Este tipo de personas suele asegurar que  ‘una vez al año no hace daño’.

Infidelidad permanente

Así mismo están los son ‘infieles-infieles’ que, por alevosía, son desleales permanentemente.

Entre ellos se destaca el ‘platillero chino’, aquella persona que no se enamora y busca relaciones cortas hasta que alguna de ellas se prolonga y entonces “se convierte en el circense oriental que ve a cada mujer como un platillo que debe ir tocando de vez en cuando para que sigan dando vueltas, no se caigan, y no se le arruine el show”.

También está el ‘adictivo calculador’; una persona que no evita ese gusto por la adrenalina que le genera ser infiel y correr el riesgo de ser descubierto, aunque generalmente es bueno con los cálculos y logra pasar inadvertido.

Los infieles ‘que van de víctimas por la vida’ también entran en esta clasificación. Se trata de un tipo de persona que se siente tan culpable de ser infiel, que no encuentra más remedio que confesarlo. “Eso sí, siempre justificará sus engaños con una historia terrible de su niñez que lo obligó a actuar así”, expresa Collyer.

Por último están los infieles ‘sufrientes’, que se enamoran de cada affair que tienen, pero sufren por su poca capacidad de separarse y comenzar una nueva relación.

La reserva marca la diferencia

La autora también clasificó a los infieles con base en el grado de discreción que manejan con sus amoríos. En este caso encontró dos tipos principales.

El primero es el ‘psicopático’, que cuenta todo, pero por venganza. Su técnica –explica- está en quedarse callado, pero aprovechar cuando su pareja formal le fue infiel. “Ahí le cuenta todo con lujo de detalles y hasta adorna un poco la historia para que su engaño sea mejor que el de su ex cónyuge”.

De otro lado está el ‘discreto contumaz’, una persona nunca reconocerá nada, por más que existan pruebas contundentes que lo incriminen. Es un caso mucho que va más allá de la popular creencia que sugiere “mentir hasta que te pillen con los pantalones abajo”.

Con información de El Mercurio

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