Martes 23 de septiembre de 2014

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Dios salve a la ‘Reina’ Mariana Pajón

- | 10/08/12
niña corre con bandera de Colombia
Una niña corrió con la bandera de Colombia por la pista de BMX en la que entrenaban Mariana Pajón y Carlos Oquendo.
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En la pista de BMX donde se formaron Mariana Pajón y Carlos Mario Oquendo, sus 'súbditos' celebraron

Las manos tiemblan o se aprietan y todos se concentran en un televisor de 32 pulgadas de esos ‘barrigones’: Mariana Pajón entona el himno de Colombia luego de ganar la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

En un corredor de la pista de BMX del barrio Belén en el occidente de Medellín, donde se forjaron los campeones,  no están la mamá de Mariana ni el papá de Carlos Mario Oquendo.

Allí, frente a ese televisor que los lleva hasta la pista en Londres, están los personajes tras las medallas siete y ocho de Colombia: los mecánicos de bicicletas, los comisionados del BMX de Antioquia, sus patrocinadores, el dueño de la tienda que le regala chocolates a Mariana.

“Casi me pongo a llorar de la emoción”, dice Gregorio Salgado, un monteriano que desde el año 2.000 es el mecánico de las bicicletas de Pajón y Oquendo.

“Ella lo que más pide es que la cadena y el freno estén a punto”, dice el hombre sin dejar de sonreír y sostener un afiche con la imagen de la ‘reina’. “Las próximas reparaciones van de gratis”, dice Gregorio entre risas  y herramientas sin dejar de sentir que él también es parte del triunfo.

Todo allí en el ‘reino’ de Mariana es un feliz caos. Periodistas que corren, banderas de Colombia que se ondean y abrazos, decenas de abrazos entre madres y pequeños deportistas que ahora tienen dos ídolos para inspirarse.

Uno de los que más celebra es Martín Posada, actual gerente de la Comisión de Bicicross y hombre con más de 10 años entregados a este deporte. La vuvuzela blanca que lleva en la mano no deja de sonar.

“Este escenario es libre de humo y de licor pero qué ganas de  un aguardiente”, dice el dirigente. “Mariana y Carlos Mario son deportistas muy técnicos y fuertes, estamos maravillados. Aunque aquí trabajamos con las uñas, siempre tuvimos la confianza en ellos. No tenemos una pista adecuada, ni un partidor, ni un gimnasio, pero lo logramos. Ellos tienen el corazón colombiano, el corazón paisa”.

En medio de la celebración está el pequeño Roosvelt Castro, veterano periodista deportivo que por muchos años siguió a Mariana y Oquendo. Hoy no viene a hacer entrevistas, sino a celebrar un logro que le hace hablar entrecortado.

“Todavía tengo taquicardia. No sé cómo expresar las emociones. Ellos con las uñas, con mística, con sacrificio,  supieron poner en alto no solo lo colores de Antioquia sino de Colombia”, dice Castro en el partidor donde los deportistas perfeccionaron muchas veces sus salidas, donde cayeron y se lesionaron.

“Ella ganó con autoridad pero también ha conocido la derrota, las lesiones. No le gusta perder y por eso siempre va de frente”, dice Castro que con la voz entrecortada recuerda que en sus inicios Mariana tuvo que competir con hombres porque en femenino ya no tenía rivales.

“Los papás estaban como decimos en Antioquia ‘berracos’ por la niña que les ganaba a su hijos” recuerda Roosvelt.

En un instante, Castro para de hablar.  Todas las personas que celebran giran su mirada hacia la pista. Una pequeña niña corre con la bandera de Colombia a sus espaldas como cualquier campeón Olímpico, en ese instante ella es Mariana Pajón, es Carlos Mario Oquendo, los niños que un día en esa  pista soñaron ser campeones olímpicos.

VÍCTOR VARGAS RODRÍGUEZ
REDACCIÓN MEDELLÍN

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