Sábado 2 de agosto de 2014

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Cuestión de negocios

- 23/08/12
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La novela de Humberto Osorio Botello y su salida de Millonarios.

 

Humberto Osorio Botello eligió bien. Puede ser que mucho no entiendan su salida de Millonarios, que otros tantos la critiquen y algunos más lleguen a calificarla de desleal. Pero el jugador tomó la decisión correcta. Eso es seguro.

A esta hora debe estar en territorio argentino, donde presentará las pruebas médicas y se unirá, si no hay sorpresas, al Club Atlético San Martín de San Juan de Argentina. Dicen, con razón, que es un equipo desconocido en el fútbol suramericano. Pero logró, hasta donde se sabe en franca lid, su ascenso a la primera división y es por eso que veremos a Osorio Botello por FOX Sports jugando en una de las ligas más competitivas de este lado del mundo. Eso, con todo respeto por los hinchas de Millonarios, es más que la Liga y la Copa y la Superliga –y si se inventan una RecontraLiga- de Colombia juntas.

¿Por qué se va Osorio? Insisto: porque todos los trabajadores del mundo desempeñamos una tarea por la cual esperamos remuneración. De eso, en casi todos los casos –salvo Messi, Cristiano Ronaldo y un par más, que trabajan porque les gusta-, vivimos nosotros y nuestras familias.

Resulta que Osorio y su representante lograron que Millonarios les firmara un contrato, con vencimiento el 31 de diciembre de 2012, en el que había una cláusula que le permitía al jugador desvincularse en el momento en que apareciera una oferta del exterior.

Decía “oferta del exterior”. Y el San Martín de San Juan es, hasta donde se sabe, un club que opera fuera de las fronteras colombianas. Pero, según muchos –casi todos hinchas azules-, por lo único que se puede cambiar la camiseta de Millonarios es por la del Barcelona, Real Madrid. Bayern Múnich o Manchester United. Hay a quienes no les sirve ni siquiera la de Boca Juniors o Santos. Y es respetable. Pero absolutamente insensato y lejano a la realidad. El mercado para los futbolistas colombianos, excepto las brillantes excepciones de Falcao y James Rodríguez, se reduce a equipos de media tabla en Brasil, Argentina o México; del fondo de la tabla en Inglaterra y España o de incierto rendimiento en China, Arabia o Estados Unidos. ¿Tenía que esperar Osorio a que lo llamara Mourinho para poderse ir? Es muy posible que, aún cuando llegue al pico de su carrera futbolística, no escuche nunca esa voz al otro lado del teléfono.

Por eso está bien que se vaya al San Juan de Argentina. Lo que sí está muy mal es que Millonarios intente echarle el agua sucia de su propia irresponsabilidad. Quisieron amarrarlo obligándolo a pagar un convenio –que existe y debe cumplirse- por 120 millones de pesos, pensando que él no lo pagaría. Y remataron ofreciendo un sueldo inferior al que le van a pagar en Argentina. Y, con todo y eso, el muchacho les dijo que él quería quedarse, que era cuestión de hacer un esfuerzo (inferior a cinco millones de sueldo) e igualar la oferta para que el fuera pareja en ataque de Wason Rentería. Pero el club le dijo que no. No quisieron retener al goleador, como si de eso se diera en los árboles. Y esa torpeza no es culpa de Osorio. De hecho, si a un trabajador lo condenan –o lo llaman miserable, como dijo alguien en twitter- por intentar mejorar su salario, entonces encabezaré yo la lista de acusados. Porque, ustedes perdonarán, pero también aspiro a mejorar mis ingresos todos los días de mi vida.

¿Que Millonarios no quiere saber del jugador por su pasado con uno de los miembros de la familia Rodríguez Orejuela? Eso da risa. ¿O rabia? Se acaban de enterar que Humberto Osorio Botello se formó en el América, que fue propiedad del cartel de Cali. No puede ser. Porque el gerente que firmó su llegada a Millos es el mismo que hoy no quiere saber de negociaciones. Él fue quien le ofreció al goleador un contrato por menos dinero y se enfureció después porque le dijeron que no, que mejor le pagan la cláusula, con los mismos billetes con los que el club embajador le debe pagar a Osorio 78 millones de pesos que le debe, de los cuales 60 ya están en mora. Bueno, eso no debió darle mucha risa al gerente.

El desenlace de la novela lo determinará la agilidad o la demora en enviar la transferencia internacional de Humberto Osorio Botello a Argentina. Gran oportunidad para darle altura a este asunto de parte del club. Pero sigo convencida que pierde más el equipo que el jugador, quien bien puede terminar su carrera en Europa, porque es allá a donde van los que se dan vitrina en Argentina. Hay que asumirlo: hacia Colombia, miramos pocos. Hasta para hacerse visible ante los ojos del técnico nacional, José Pékerman, puede resultar más rentable jugar afuera pues, hasta hoy, parece no preocuparse mucho por ‘lo que da la tierrita’. O ¿quiénes están en sus planes después de los microciclos? Negocios son negocios, señores de Millonarios. Negocios son negocios.